Pintura realizada en óleo por Francisco de Zurbarán, fue pintada entre 1630 y 1635 por lo que forma parte del Periodo Barroco Español. Se trata de un cuadro de temática religiosa. Aparece en un primer plano san hugo, detrás, sentados en una mesa con forma de L los cartujos, con distintas expresiones que le dotan de realismo e individualidad. En un siguiente plano la pared, que tiene un cuadro. Este es un hecho llamativo, la representación de "un cuadro dentro de un cuadro", en el que la temática es religiosa y destacan los colores cálidos y en un último jalón visual el paisaje del exterior de la construcción, al que le falta realismo, aquí vemos detallada la poca técnica que Zurbarán tenía para la perspectiva, de hecho en la mayoría de los cuadros evita las perspectivas marcadas. A nivel general destaca la gran variedad de tonalidades blancas y grisáceas, y el ambiente de reflexión, de tranquilidad que emiten los monjes, parece que ellos mismos son quienes desprenden la luz (esto se debe a que es una composición con carácter geométrico, en el que predominan los rectángulos y los triángulos) Además el carácter realista del cuadro (la sombra del personaje central) y también cabe mencionar el cuidado bodegón que pinta sobre la mesa con gran detallismo del pan, los platos o las jarras, mostrándonos su cuidado interés por las naturalezas muertas y su experiencia a la hora de llevarlas al lienzo.
miércoles, 9 de abril de 2014
El martirio de San Bartolomé
Cuadro pintado al óleo por José de Ribera. Pintado en 1644, por lo que forma parte del arte Barroco español. Se trata de una de las obras maestras de Ribera, destaca en gran realismo en los distintos personajes, al tener un estudio minucioso de los gestos (todos ellos muy expresivos) y de los escorzos (las piernas del que hace fuerza para levantarlo o la espala del personaje que va vestido de rojo) La obra transmite el dolor (propio de la época barroca) Juega con las diagonales, creando dos triángulos invertidos con los brazos del mártir y el eje longitudinal del palo central, que nos lleva a poner la atención sobre Bartolomé. Las figuras de los laterales, ya en un segundo plano crean líneas en zigzag para dar dinamismo al cuadro y a su vez dan profundidad. Para esta profundidad se sirve de algunas figuras de espaldas. Además se establecen elementos que comunican al espectador con el interior del cuadro, al crear como un gancho visual, es decir, la mujer que sostiene al niño al mirar directamente al espectador. La composición está pintada con colores cálidos y se crea un contraste entre el fondo azul y las figuras (que juegan con sombras y claroscuros de los ropajes) Los colores son característicos de la pintura veneciana (azules del cielo, colores claros y gran luminosidad, que crean una atmósfera envolvente) de forma general, el color predomina sobre la línea. Además, un carácter teatral, que capta el momento justo del drama, de máxima tensión que predominará en el Barroco italiano, y en España con menos repercusión. Este cuadro es en el momento en que deja de influenciarse de Caravaggio y su tenebrismo, aunque permanecen luces y sombras.
lunes, 7 de abril de 2014
Clasificación de imágenes de arquitectura barroca
BASÍLICA DE SAN ANDRÉS DEL QUIRINAL. Iglesia situada en la colina del Quirinal (de ahí su nombre) Fue construida a mediados del siglo XVII por Gian Lorenzo Bernini. Forma parte del estilo barroco italiano.
PLAZA MAYOR DE MADRID. Construida por Juan de Herrera, y modificada por Dieglo Sillero, aunque el modelo más antiguo fue terminado por Juan Gómez de mora, en 1619. Arte barroco español.
FACHADA CATEDRAL DE MURCIA. Obra barroca, a modo de retablo de piedra, proyectada por Jaime Bort en 1737 y 1754.
BALDAQUINO DE SAN PEDRO. Basílica de S.Pedro del Vaticano. Realizado por Gian Lorenzo Bernini entre 1624 y 1633.
FACHADA PALACIO REAL DE MADRID. Filippo Juvara y J.B. Sachetti. 1736-1764.
PLAZA MAYOR DE SALAMANCA. Su construcción fue desde 1729 hasta 1755. Proyecto trazado por Alberto de Churriguera, con la colaboración de Nicolás Churriguera, José de Lara Churriguera y Joaquín García de Quiñones.
FACHADA DEL PALACIO DEL MARQUÉS DE DOS AGUAS. Portada realizada en alabastro, de Ignacio Vergara. 1740-44. Churriguero puro.
FACHADA PALACIO DE SAN TELMO, Sevilla. Portada de Leonardo de Figueroa, 1724-1734.
FACHADA DE LA IGLESIA DEL GESÙ, Roma. Realizada por Giacomo della Porta. Estilo Barroco italiano.
domingo, 30 de marzo de 2014
La ronda de noche
Pintura realizada al óleo, por Rembrandt entre 1640 y 1642, se clasifica dentro de la pintura del arte Barroco, en especial en la pintura holandesa. Se trata de un retrato de grupo, o doelen, en el que aparecen distintos personajes dispersos, llenando el espacio del cuadro, que aportan realismo porque cada uno tiene un gesto, una mirada distinta e incluso dialogan entre ellos. Dota a la escena de una iluminación "tenebrista", de hecho se pensaba que la escena sucedía de noche, de ahí el nombre del cuadro, aunque más tarde al realizar una restauración y retirar el barniz, se descubrió que se trataba del interior de un portalón, de día, que estaba en penumbra. Un papel importante, por lo tanto, el de la luz, que se trata de un potente rayo de luz que ilumina el centro del cuadro. Además se establece una jerarquía a la hora de representar a los personajes, para esto son importantes los tres ejes: uno horizontal, donde se sitúan las figuras que rodean a los personajes principales, otro vertical, que separa a los dos personajes centrales y por último, las diagonales que crean las lanzas y las banderas. También cabe destacar la minuciosidad y el detallismo que se percibe en lugares como los ropajes, o la sombra de la mano del capitán sobre su compañero. Y por último, mencionar el juego de colores, en su mayoría cálidos, entre los que destacan la niña y el personaje vestido de rojo a su lado, al contrastar tanto en color y en luz con el resto de las figuras.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Conjunto de El Vaticano
Basílica de San Pedro
Realizada por el arquitecto Bramante, tras la petición del Papa Julio II. Se quiso crear un edificio digno para la capital de la cristiandad, en el lugar en que se encontraba la primitiva basílica paleocristiana que fue derribada. Bramante crea un edificio con planta de cruz griega, con una cúpula central destacando sobre las otras cuatro menores que se situarán en los ángulos de los brazos. Tras la muerte de Bramante, tanto Rafael como Antonio de Sangallo el Joven reciben el encargo de continuarla, pero ninguno de los dos hace avances significativos, simplemente modifican el trazado central de cruz latina. Posteriormente Miguel Ángel continúa la obra (encargo del Papa Paulo III). Será quien retome el plan central con planta de cruz griega, pero más simple, con una única entrada principal. En el centro de la iglesia, sobre cuatro enormes pilares levanta una enorme cúpula inspirada en la de Santa María in Fiore de Florencia.
La cúpula en el exterior se eleva sobre un enorme tambor circular que presenta columnas pareadas de orden corintio y que sobresalen del muro, aportando un gran volumen. Entre ellas se sitúan ventanales rectangulares con un entablamento curvo. Encima se coloca un friso con una decoración de guirnaldas, cada una correspondiendo a un vano. A partir de este segundo cuerpo se levanta la cúpula, que tiene los nervios destacados, generando un gran juego de luz y sombra. Sobre la cúpula, como remate, una linterna sustentada también por columnas pareadas. El objetivo es llenar de luz el espacio del crucero, creando así una sensación espacial diáfana, además de dotar al edificio de un gran sentido monumental. Esta cúpula sirvió de modelo a las grandes construcciones posteriores.
Además el Papa Paulo V le encargó la transformación de la iglesia de San Pedro. Realiza así la definitiva planta de San Pedro del Vaticano. Maderno prolonga la primitiva planta de cruz griega que diseñará Bramante por los pies, transformándola en una planta de cruz latina. También es obra suya la Fachada de San Pedro del Vaticano.
Fachada de San Pedro del Vaticano
La fachada, de estilo Barroco, fue realizada por Maderno. Presenta una escalinata de acceso al templo. La fachada se divide en dos cuerpos. En el inferior, ocho columnas de orden gigante y cuatro pilares adosados a los laterales. En los laterales hay dos aberturas con arcos de medio punto, según se va hacia el centro nos encontramos con hornacinas con arco de medio punto que presentan frontones circulares, a continuación hay cinco puertas, dos de ellas adinteladas, otras dos con arco de medio punto y una central adintelada. En el mismo cuerpo, encima, encontramos vanos rectangulares, algunos de ellos ciegos, y sobre ellos, ventanas con arcos de medio punto con balconada, encima de ellos frontones triangulares y semicirculares sostenidos por columnas. Una línea de entablamento con inscripciones separa los dos cuerpos. En el cuerpo superior hay pilastras adosadas y en el intercolumnio encontramos vanos cuadrangulares y rectangulares alternados, los rectangulares en la parte superior con frontones triangulares y en el central un amplio frontón triangula con escudo en el medio. Hay un campanario a cada lateral. Remantando todo el conjunto una balaustrada junto con estatuas en línea con las pilastras. Además, en los laterales, hay dos relojes.
Plaza de San Pedro del Vaticano
Tiene forma elíptica, formada por una gran columnata. Las columnas nacen en la fachada de la basílica como dos grandes brazos que acogen a la Humanidad. Bernini toma como punto de partida un eje central. Traza dos brazos rectos desde los extremos de la fachada convergiendo hacia el eje, produciendo así un engaño óptico que da mayor dimensión a la fachada principal. Estos dos brazos rectos están constituidos por una columnata dórica que se remata con un entablamento coronado por estatuas. Esta columnata se curva describiendo una elipse y sitúa dos fuentes en sus extremos. La columnata curva consta de cuatro hileras de columnas de cuatro órdenes distintos. En el centro de la plaza hay un gran obelisco egipcio. Bernini se preocupa especialmente por los juegos de perspectiva y por intensificar el efecto de profundidad. En la plaza procura que el templo nos produzca la impresión de encontrarse lo más al fondo posible. La importancia de este recinto pedía ser tratada de manera diferente al resto, era necesario aislarla de alguna manera para que el peregrino la contemplara en toda su grandiosidad, además el dibujo que aparece en el suelo de la plaza recuerda a un crismón.
sábado, 22 de marzo de 2014
Éxtasis de Sta. Teresa de Jesús
Escultura del éxtasis de Sta. Teresa de Jesús, situada en la iglesia de Sta. María de la victoria, en Roma. Fue realizada por Gian Lorenzo Bernini y forma parte del conjunto de la capilla Cornaro, construida en el s.XVII forma parte del periodo barroco italiano. Representa un tema religioso, los dos personajes principales son Sta. Teresa de Jesús junto a un ángel. Son figuras de bulto redondo, con una gran variedad de puntos de vista. Se aprecian distintas técnicas de tallar el mármol: en los cuerpos y en los rostros, un cuidado acabado, completamente pulido que da la sensación de suavidad y en los ropajes tanto de la virgen como del ángel, una gran cantidad de pliegues que juega con la luz, creando claroscuros y ayudando a formar distintos volúmenes, y en la parte inferior del conjunto se aprecia la técnica del non-finito, que nos recuerda a Miguel Ángel y da la sensación de que no está terminado, aparece la piedra en su estado bruto. Sobre el conjunto una serie de rayos dorados, que iluminan a los personajes principales y a la vez llaman la atención del espectador para que dirijan la mirada hacia ellos junto con el ángel que está dirigiéndose hacia la virgen, la figura de la virgen es una composición en zigzag, presenta ese dinamismo del barroco y finalmente mencionar las caras, esa gran expresividad que muestran el momento justo, el de más tensión, queriendo revelar lo que sienten los personajes en su interior.
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